Montesolana resort
    

    

En Jardines de Montesolana hemos diseñado un majestuoso jardín japonés de la edad de Heian, cerrado, con piscinas rebosantes en cascada y relajantes paseos; accesible sólo para el disfrute de sus propietarios.

"El jardín japonés es jardín espiritual, sumamente refinado en su estética, en sus formas y en su fondo, las diferentes tendencias o estilos de jardines, han contado siempre en su concepción con el respeto a los estilos anteriores, incluso se han incorporado a los nuevos estilos o tendencias en la jardinería japonesa durante su larga historia.

El jardín japonés observa los siguientes ideales en todos sus estilos:

- La asimetría en todos los elementos del jardín. Siempre el jardín en Oriente es asimétrico, este concepto es sustituido por el equilibrio general de la composición en el conjunto del diseño, en todos los elementos que lo componen.

- La simplicidad en las formas, con elegancia y gran profundidad espiritual.

- La belleza del vacío. En el diseño se contempla como necesario y complementario los espacios vacíos, llamémosle agua, tierra, pradera, gravilla... la contemplación de este punto es fundamental para la armonía del diseño en su conjunto.

- La austeridad majestuosa, la belleza de lo simple, de lo austero.

- La refinada profundidad. De lo sutil. Las acículas de pino en el suelo, o las hojas caídas del arce, la pequeña planta de acento, el musgo cuidado con mimo; todo ello se refiere a las pequeñas cosas que son a veces mucho más importantes que otras mayores.

- La naturalidad, representa a la misma naturaleza salvaje, sabia, equilibrada, racional; todo lo que se contempla en el jardín nos debe parecer que la misma naturaleza lo ha colocado allí, nunca sentiremos que sobra o que está de más, sino todo lo contrario.

- La serenidad suspendida, que dá lugar a la meditación por medio de la contemplación sosegada. La contemplación del jardín nos debe “cargar las pilas”, nos debe transmitir serenidad, el jardín nos debe invitar a introducirnos en él, de forma íntima, acogedora, privada; lejos de la vista del espectador que está fuera de él, el jardín es nuestro mundo privado, infranqueable, inaccesible a los extraños.

Un jardín bien realizado constituye una obra de arte en sí mismo, y, por su naturaleza delicada, viva, en constante desarrollo, con cambios estacionales y necesidades de continuos cuidados y atenciones. El jardín japonés en todos sus estilos está tan sumamente unido a la sensibilidad estética de su autor, desprende tal refinamiento, que cualquier cambio estético o de mantenimiento del mismo repercute sensiblemente en el conjunto del jardín."

MANUEL GARCÍA FERREIRA.
Diseñador de jardines – paisajista





    
          Mapa del Jardín
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